Ni-NI: Joven en edad laboral sin oficio ni estudios conocidos. No demuestra interés en progresar ni intelectual ni laboralmente mientras es mantenido por su familia, normalmente, de clase media-alta.
Hace un año aproximadamente, los medios de comunicación nos bombardearon incesantemente sobre la aparición de una nueva "tribu social" a cuyos componentes se les tildaba de vagos, aprovechados y despreocupados. Eran el mal de todos los males, en parte culpables de la situación en España y un lastre para nuestra sociedad.
Tanto me enervaba esa actitud entre los jóvenes que abrí el blog y lo inauguré con un post dedicado a ellos.
Estos días, más de un año después de aquello, me replanteo la situación y me baso en el contexto. Nos encontramos en un momento difícil, con un 48% de paro juvenil, una sociedad que condena a los que quieren justicia y libera a los criminales, donde se propicia la nueva esclavitud del siglo XXI, se niegan derechos constitucionales básicos como vivienda, gratuidad sanitaria, derecho a la educación y a la libertad de expresión, donde los ricos cada vez son más ricos y los pobres más pobres y, a pesar de llamarse sociedad democrática, no se escuchan los gritos del pueblo pidiendo ayuda.
En esta tan poco esperanzadora situación, ¿pretendemos que nuestros jóvenes se motiven?
Si yo volviera a tener 18 años sería una ni-ni. Pero una ni-ni por obligación. Mis padres no podrían pagarme una carrera. Seguramente, estarían en paro, ahorrando hasta el último centavo comiendo potajes y de los potajes sopas y de lo sobrante croquetas para poder pagar una hipoteca que cada mes aumentaría. A pesar de remover cielo, tierra e internet, no habría manera de encontrar alguna beca del Estado para ayudar a los jóvenes en esa situación, lo único que encontraría serían noticias de manifestaciones en contra de la subida de las matriculas universitarias y a favor el derecho a la educación pública y la salud gratuita y de calidad. Viendo la situación buscaría un trabajo que me permitiera financiar mis estudios pero con tan mala suerte que hasta para trabajar doblando pantalones me piden experiencia e idiomas, así que me resultaría casi imposible encontrar algo decente. Cuando lo encontrase tendría la mala suerte de caer enferma una semana. Maldita gripe. Y cuando volviera al lunes siguiente me habrían despedido. Un despido procedente por haber faltado una semana*. En dos semanas me hubiera visto en la misma situación en la que me encontré al principio. Lo único que me quedaría sería ir de manifestación en manifestación, siempre y cuando éstas fuesen legales, sin miedo a que la policía me detuviera, eso en el mejor de los casos. Así pues me vería en casa de mis padres, comiendo de la sopa boba, sin trabajar ni estudiar.
Quizás me hubiese planteado no estudiar una carrera sino un ciclo formativo. Más barato, más corto y, según dicen, más útil. Pero como tendría amigos, conocidos e, incluso, el ejemplo de mis padres en cuestión laboral, no tendría ganas de ponerme a estudiar para después no encontrar trabajo. Así que, ¿para qué?
Quiero creer que ese "para qué" es la razón de ser de los Ni-ni's. ¡Porque ir pa'ná es tontería!
Viendo cómo están las cosas nos queda poco optimismo aunque, al menos, en unos años tendremos historias para contar a nuestros hijos. Eso sí, si hemos podido independizarnos antes de que se nos pase el arroz, habiendo encontrado antes un trabajo que nos permita hacerlo y sin tener que dedicarle más de 12 horas diarias para poder afrontar nuestro subsidio una vez podamos jubilarnos a los 71 años.
Un pueblo desinformado es un pueblo aborregado. Un pueblo sin educación es de fácil manipulación.
* Más info interesante sobre la nueva regulación de empleo:
http://laboro-spain.blogspot.com/2012/02/reforma-laboral-al-detalle-el-nuevo.html
Hace un año aproximadamente, los medios de comunicación nos bombardearon incesantemente sobre la aparición de una nueva "tribu social" a cuyos componentes se les tildaba de vagos, aprovechados y despreocupados. Eran el mal de todos los males, en parte culpables de la situación en España y un lastre para nuestra sociedad.
Tanto me enervaba esa actitud entre los jóvenes que abrí el blog y lo inauguré con un post dedicado a ellos.
Estos días, más de un año después de aquello, me replanteo la situación y me baso en el contexto. Nos encontramos en un momento difícil, con un 48% de paro juvenil, una sociedad que condena a los que quieren justicia y libera a los criminales, donde se propicia la nueva esclavitud del siglo XXI, se niegan derechos constitucionales básicos como vivienda, gratuidad sanitaria, derecho a la educación y a la libertad de expresión, donde los ricos cada vez son más ricos y los pobres más pobres y, a pesar de llamarse sociedad democrática, no se escuchan los gritos del pueblo pidiendo ayuda.
En esta tan poco esperanzadora situación, ¿pretendemos que nuestros jóvenes se motiven?
Si yo volviera a tener 18 años sería una ni-ni. Pero una ni-ni por obligación. Mis padres no podrían pagarme una carrera. Seguramente, estarían en paro, ahorrando hasta el último centavo comiendo potajes y de los potajes sopas y de lo sobrante croquetas para poder pagar una hipoteca que cada mes aumentaría. A pesar de remover cielo, tierra e internet, no habría manera de encontrar alguna beca del Estado para ayudar a los jóvenes en esa situación, lo único que encontraría serían noticias de manifestaciones en contra de la subida de las matriculas universitarias y a favor el derecho a la educación pública y la salud gratuita y de calidad. Viendo la situación buscaría un trabajo que me permitiera financiar mis estudios pero con tan mala suerte que hasta para trabajar doblando pantalones me piden experiencia e idiomas, así que me resultaría casi imposible encontrar algo decente. Cuando lo encontrase tendría la mala suerte de caer enferma una semana. Maldita gripe. Y cuando volviera al lunes siguiente me habrían despedido. Un despido procedente por haber faltado una semana*. En dos semanas me hubiera visto en la misma situación en la que me encontré al principio. Lo único que me quedaría sería ir de manifestación en manifestación, siempre y cuando éstas fuesen legales, sin miedo a que la policía me detuviera, eso en el mejor de los casos. Así pues me vería en casa de mis padres, comiendo de la sopa boba, sin trabajar ni estudiar.
Quizás me hubiese planteado no estudiar una carrera sino un ciclo formativo. Más barato, más corto y, según dicen, más útil. Pero como tendría amigos, conocidos e, incluso, el ejemplo de mis padres en cuestión laboral, no tendría ganas de ponerme a estudiar para después no encontrar trabajo. Así que, ¿para qué?
Quiero creer que ese "para qué" es la razón de ser de los Ni-ni's. ¡Porque ir pa'ná es tontería!
Viendo cómo están las cosas nos queda poco optimismo aunque, al menos, en unos años tendremos historias para contar a nuestros hijos. Eso sí, si hemos podido independizarnos antes de que se nos pase el arroz, habiendo encontrado antes un trabajo que nos permita hacerlo y sin tener que dedicarle más de 12 horas diarias para poder afrontar nuestro subsidio una vez podamos jubilarnos a los 71 años.
Un pueblo desinformado es un pueblo aborregado. Un pueblo sin educación es de fácil manipulación.
* Más info interesante sobre la nueva regulación de empleo:
http://laboro-spain.blogspot.com/2012/02/reforma-laboral-al-detalle-el-nuevo.html
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